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Noticia Ampliada

Emprendedores amigos

El 64% de los jóvenes prefiere generar su propio emprendimiento a trabajar en una empresa de renombre y muchos de ellos se asocian con amistades para lograrlo. Entrevistamos a los fundadores de la agencia interactiva INIMA, creada justamente por amigos para que nos cuenten su experiencia.

Cada vez con más frecuencia los emprendedores eligen unirse con amigos para concretar proyectos laborales. Las razones, naturalmente, son muchas pero se destaca por sobre todas una nueva tendencia entre los sub 30: Según un informe que ha dado a conocer el diario La Nación, días atrás, el 64% de los jóvenes prefiere emprender un proyecto propio a trabajar en una empresa  de renombre.
Una casa de estudios que los conecte -y los impulse-, los mismos sueños, capacidades complementarias y este espíritu cuentapropista que parece dominar entre las nuevas generaciones de nuestro país, son algunos de los puntos que llevan a dos o más amigos a generar un proyecto en conjunto.
Ahora bien, las compañías desarrolladas por pares tienen características propias que las diferencian de las empresas tradicionales y familiares. Veamos un interesante ejemplo:
INIMA es una agencia interactiva que nació en la Universidad Maimónides mientras los licenciados Lucio Monópoli y Carlos Marchese Ragona, sus fundadores, se encontraban culminando la carrera Tecnología Multimedial. Naturalmente, continúan trabajando juntos y a pesar de ello siguen siendo amigos.

¿Aconsejan iniciar un emprendimiento con un amigo? ¿Cómo comenzó INIMA?

Lucio Monópoli: Considero que se puede iniciar un emprendimiento con un amigo, por ahora INIMA así lo abala. De todas formas hay que estar preparados y no mezclar las cosas, algo que suele ser realmente difícil. Por suerte en nuestro caso no tenemos inconvenientes, los roles están muy claros y no mezclamos las cosas.
En referencia a la empresa, comenzó luego de que ambos trabajáramos en algunas agencias e transitáramos por algunas experiencias en proyectos free lance.  Fue entonces cuando nos dimos cuenta que podíamos trabajar en conjunto complementándonos muy bien y una cosa llevo a la otra. En septiembre, cumplimos 5 años.

Carlos Marchese Ragona: Claro que sí. Lo importante es entenderse, tener objetivos concretos y ser flexibles para afrontar los cambios. La mayoría de los emprendimientos terminan por diferencias entre sus socios. Considero que la clave es la flexibilidad, la sinceridad y las ganas de avanzar. “¡Ah! Y trabajar un montón”.

¿Con qué dificultades se toparon?

L.M.: Las dificultades fueron muchísimas y de todo tipo: de producción, administrativas, financieras, legales y demás asuntos que no se pueden dejar liberados al azar si querés armar una agencia sana desde el start-up.
De cada inconveniente uno aprende, se nutre y avanza. Sabíamos que calidad queríamos como agencia, como queríamos hacer las cosas y que tipos de desarrollos. Afortunadamente, fuimos cumpliendo los objetivos que nos habíamos planteado. Objetivos reales y abordables.  No imposibles.

C.M.R.:   Con un montón y seguimos aprendiendo de todas.  Creo que la más desgastante es la cuestión de pagos. Uno puede trabajar bien, poner el mayor empeño, tener buena relación con el cliente, pero los pagos realmente son un problemón.  Llegamos a pensar en contratar a un Samurái para que se encargue de cobrar…

¿Cómo resuelven los problemas?

C.M.R.: Hablando, discutiendo, peleando un poco; pero sobre todo -insisto- siendo flexibles y charlando las cosas abiertamente. Sabemos que ambos remamos para el mismo lado, así que compartimos nuestras posturas y luego decidimos que es lo mejor para resolver el inconveniente.
¡Últimamente le preguntamos al Pulpo Paul y él nos ayuda a decidir!

¿Qué les aconsejan a aquellos emprendedores que están a punto de iniciar un proyecto con un par?

L.M.: Que desarrollen un buen plan de negocios y que no dejen nada librado al azar. Hay que estar en los detalles, capacitarse constantemente y, sobre todo, tener confianza en lo que uno quiere desarrollar o crear. La gran mayoría de las ideas quedan en eso, en pensamientos sueltos. Creo que el conocimiento y la convicción para concretar una idea van de la mano.

C.M.R.: Que se pregunten que quieren, que tengan en claro fortalezas y debilidades y ¡que se pongan a laburar! En nuestro rubro, hay mucho trabajo y se necesita de equipos que trabajen de manera profesional.  Aconsejo además que se asesoren con contadores y abogados para organizarse.

Entre los factores de éxito de las empresas de su tipo se cuenta distribuir correctamente los roles según las capacidades y gustos o preferencias de cada miembro ¿qué opinan al respecto?

C.M.R.: Creo que es clave para cualquier tipo de empresa. Nosotros nos complementamos y buscamos que todo nuestro equipo de trabajo también lo haga. Todos nos ayudamos. Muchas veces los roles, necesidades y ganas van cambiando y hay que estar atentos para poder adaptarse.

¿Comparten actividades fuera de la empresa?

L.M.: Somos amigos y socios. Compartimos todo tipo de actividades: salidas, cumpleaños, grupos de afinidad, reuniones familiares, fiestas, deportes. Por suerte, por ahora pudimos llevar todo esto adelante sin confundir las cosas.

C.M.R.: Un montón, tenemos muchos amigos en común y la pasamos muy bien.