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Noticia Ampliada

La intuición en los negocios

Cuándo la utilizamos, un interesante ejemplo y la importancia de esa cuota decisiva de no-razón en momentos cruciales.

Al que alguna vez fue dueño de McDonald’s, Ray Kroc, sus asesores le recomendaron no comprar la hamburguesería de los hermanos Richard y Maurice McDonald. Por suerte para él, confió más en su intuición que en sus allegados. Intuyó  el potencial que tenía ese tipo de restaurante e imaginó que podría extenderse por todos los Estados Unidos.
Semanas atrás, el Lic. Juan Carlos Rosean, director -entre otras cosas- de Ideo Génesis, escribió para un reconocido site de negocios una nota sobre la importancia de la intuición en el mundo de los negocios.

Rosean, autor de los libros “El Hombre Creador” y “Creatividad e Innovación en la Empresa”, decía que la intuición recibe diversos nombres: olfato, instinto, presentimiento, corazonada, etc.

A la hora de tomar una decisión de negocios -o de las otras-, no solemos tener a mano toda la información confiable necesaria, o peor aún, no tenemos ningún tipo de elemento. Por ende, se deben recurrir a otros recursos para decidir.
Es en ese momento, quizás, cuando se despiertan pequeños indicios sensorios, por debajo de la línea de la conciencia, que producen pequeñas variaciones en nosotros. Percibimos algo no claro, que no sabemos lo que es, y que nos hace dudar y nos deja en un estado de incertidumbre. Dudamos sin saber por qué dudamos.

El ejecutivo, por ejemplo, habitualmente enfrenta problemas que no están claramente definidos, sin un algoritmo conocido, sin causas únicas e identificables, ni la posibilidad de abordarlos siguiendo un camino lógico. Y, para empeorar las cosas, deben ser resueltos en tiempos breves.

Así, es prácticamente inevitable que la intuición forme parte de las decisiones. Pero lo que necesitamos es mejor intuición. Es decir, tornarla digna de confianza. De esta forma, la intuición nos llevará en la dirección correcta, hacia la información significativa y nos ayudará a evaluar conclusiones que se han deducido lógicamente.

Utilizamos la intuición cuando:

1) La razón no alcanza o resulta insuficiente. Estamos en el límite del conocimiento.

2) Los hechos disponibles son limitados y no señalan claramente el rumbo a seguir. Hay escasos precedentes.

3) Existe un alto grado de incertidumbre e inseguridad.

4) El tiempo es limitado y existe la presión de hallar la respuesta correcta.

Es decir, usamos la intuición cuando existen varias soluciones alternativas entre las cuales elegir y todas tienen buenos argumentos.

En pocas palabras, la intuición consiste en conocer y abrir nuestros canales de recepción, interpretar correctamente lo recibido y aprender a diferenciar una intuición de un deseo y/o un miedo.

De esta forma, podremos aprovechar plenamente a nuestra intuición para la toma de decisiones de negocios, como hizo Ray Kroc cuando sus asesores le recomendaron no comprar McDonald’s.