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Noticia Ampliada

Las criadas, de Genet: presos en la misma red

El alumno Pedro Prestera, estudiante de 1° año de la Licenciatura en Gestión de Recursos Humanos, nos presenta su análisis sobre Las criadas, el clásico de Jean Genet, como parte de un trabajo práctico encomendado por la cátedra de Humanidades, a cargo de la Lic. Regina Steiner.
En su análisis, Pedro observa que para legitimar toda relación de poder, son necesarios tanto el sometedor como el sometido.

Las criadas
Autor: Jean Genet – Traducción: Laurent Berger – Dirección: Ciro Zorzoli – Intérpretes: Victoria Almeyda, Paola Barrientos y Marilú Marini – Teatro Presidente Alvear.

Jean Genet escribió Las criadas inspirándose en un hecho real que conmocionó a la opinión pública francesa: dos hermanas que asesinaron cruel y brutalmente a la señora Lancelin y a su hija, para quienes trabajaban como empleadas domésticas.

Escrita en 1947, Las criadas es una obra de un solo acto que intenta mostrar las diferentes realidades socioeconómicas vigentes en esa época: “Las criadas” (Solange y Clara) eran dos hermanas sin más familia ni recursos; “La Señora”, una mujer de la alta sociedad. Cabe destacar el papel de “Omar”, ordenando cada escena y evitando que los personajes salgan de la misma libremente, una especie de corifeo que pone en “su lugar” tanto objetos como a los personajes.

También existen dos personajes que no aparecen en la obra: “El Señor”, aparentemente amante de la señora, y “El lechero”, un amorío de una de las hermanas. Éstas sienten una mezcla de odio, envidia y admiración enfermizo por La Señora. Llenas de violencia y resentimiento; agobiadas y reprimidas por su condición social, se encuentran en el límite de la cordura, desesperadas por definirse a sí mismas y encontrar un rol en la sociedad.

Se utiliza el cambio de papeles y la inversión entre el bien y el mal, como técnicas para subrayar la falsedad de los valores sociales. La Señora no es la señora; Solange no es Solange: Clara no es Clara, y cualquiera de las tres puede ser una de las otras. Indudablemente las dos sirvientas pueden ser corporizaciones de un ser doble. Clara y Solange son hermanas, se aman y se odian con la misma fuerza y vehemencia. Las dos aman y odian, por otra parte, a su ama, y esta podría ser la única realidad posible.

Lo concreto es que este juego dentro del juego llega a ser alucinante y por momento uno se pierde.

Relacionando con lo visto en clase podemos ver diferentes realidades sociales y económicas. La obra termina en tragedia, en este caso, de tinte social, donde por la necesidad irracional de pertenecer a un grupo social las hermanas se convierten en criminales.